Publicado por Patricia Pérez Serapio el Sunday 1 de March de 2009. Categorizado en: Importancia de la familia, Información, Valores en la familia
|

Desde 2005, el primer domingo de marzo en México celebramos el “Día de la Familia”
Esta conmemoración surge a partir de la firma del “Compromiso de Fomento a la Unidad de la Familia” entre la Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión y el Consejo de la Comunicación.
El objetivo del “Día de la Familia” es transmitir los valores representativos de la familia para resaltar la trascendencia social de la familia y edificar una cultura sólida basada en los valores primarios, para ello se han involucrado: el gobierno, escuelas, empresas, medios de comunicación, organizaciones no gubernamentales, asociaciones privadas, etc.
Si desea conocer más acerca de éste proyecto o de las actividades que tienen para la familia, le invito a ingresar al sitio web: http://diadelafamilia.com.mx/
Publicado por Kain el Tuesday 18 de November de 2008. Categorizado en: Autoestima, Control de estrés, Educación, Modificación de conducta, Problemas de conducta
|

“Algunas de las razones más comunes por la que los niños odian la escuela”
Recuerdo cuando mis hijos eran pequeños y solía acompañarlos a su primer día en la escuela Primaria. Con frecuencia observaba como algunos niños se negaban a entrar a la escuela, otros lloraban y se prendían a las ropas de sus progenitores. Esto angustiaba a mi hijo.
A tan sólo unos pocos pasos antes de ingresar a la escuela mi hijo, de solo siete años de edad, cursaba el segundo grado, se empecinaba. “No quiero ir”, dijo. ¿Qué le pasa? Pensé mientras él caminaba arrastrando los pies hacia la puerta. Si odia tanto la escuela ahora, ¿qué pasará más adelante?
Me puse a investigar sobre el tema, y encontré lo siguiente en un artículo publicado por la revista Selecciones del Reader’s Digest.
Todos los niños de vez en cuando gruñen respecto de la escuela. Sin embargo, de un cinco a un diez por ciento de los niños no les disgusta tanto que no quieran asistir, dice Christopher Kearney, director de la Child School Refusal and Anxiety Disorders Clinic (Clínica para niños que rehúsan ir a la escuela y trastornos de ansiedad) de Las Vegas en Nevada.
Bueno, pensé, hay otros en mi caso, a ver sigamos leyendo.
Quejarse de la escuela es normal, pero usted debería preocuparse si su hijo empieza a fingir enfermedades para evitar asistir, o se niega a hablar de su día escolar.
Si un niño parece deprimido o ansioso respecto a la escuela, finge enfermarse, en repetidas ocasiones termina en la enfermería, en la oficina del director, o se niega a hablar de episodios de la jornada escolar, debería preocuparle, dicen los psicólogos escolares Michael Martin y Cynthia Waltman-Greenwood, co-editores de Solve Your Child’s School-Related Problems (Resuelva los Problemas relacionados con la escuela de su hijo).
Afortunadamente, usted puede generalmente resolver el problema (a veces muy fácilmente).
Muy bien, entonces si hay solución, me dije. Me había dado cuenta que veces algunos maestros atienden solamente a aquellos que se sientan próximos a él, en las primeras filas del salón de clases y descuidan a los de atrás. Esto molestaba a mi hijo y decaía su estado de ánimo.
Estas son algunas de las razones más comunes por la que los niños odian la escuela:
Ansiedad.
Uno de los temores que evita que los niños disfruten de la escuela es la ansiedad de la separación.
Con mayor frecuencia se produce en momentos de tensión familiar o cuando un niño está a punto de entrar a una nueva escuela.
Lamentablemente, algunos padres alimentan la ansiedad de un niño por la forma en que responden. Con los niños más pequeños, vea cómo despedirse en los primeros días de la escuela. Un “¡Que tengas un bonito día, y te recogeré a las 2:30!” inspira mas confianza que, “No te preocupes, estaré allí en diez minutos si me necesitas”.
Ollendick Thomas, jefe de una clínica para trastornos de ansiedad en niños, niñas y adolescentes en el Instituto Politécnico y en la Universidad Estatal de Blacksburg, Virginia, trató a un chico que estaba ansioso acerca del ingreso a la escuela secundaria. Se preocupaba de todo, desde perderse dentro de la nueva escuela hasta ser golpeado. Su madre se tomó el día libre en el trabajo para poder quedarse en casa y “estar allí” para él - “inadvertidamente enviaba el mensaje de que algo terrible podría ocurrir”, recuerda Ollendick.
Una vez que la madre reparó en que estaba contribuyendo al problema, comenzó a inculcar en su hijo la independencia, de llevarlo a la escuela para que pudiera aprender en torno a su camino y conocer a su maestro. Sus temores disminuyeron, y ahora es un estudiante muy aplicado.
Usted puede ayudar a su hijo a manejar situaciones de temor - desde hablar en clase hasta tomar exámenes - ensayando en casa. Ayúdelo a realizar grandes proyectos haciéndolos en pequeños trozos más manejables. Enseñe a su niño a evitar los pensamientos tales como “voy a cancelarlo” o el “No puedo manejarlo”.
Bueno, esto se está poniendo interesante, me dije, veamos que mas puedo hacer por él. Creo que este no es su problema, así que seguí leyendo.
Soledad.
A algunos niños no les gusta la escuela porque no tienen amigos. Este puede ser el caso si su hijo está siempre solo, finge enfermedades para evitar salir a excursiones o regala bienes atesorados en un intento de ser aceptado.
Por fin creo que ya tengo la respuesta al problema, mi hijo era un solitario, pero efectivamente, era bueno en computadoras, las que había empezado a manejar antes de aprender a leer y escribir. Así que fortalecimos esa habilidad y eso le permitió ganar amigos, además de acercarse a las filas de enfrente en el grupo y atender mejor las clases, lo que le levantó el ánimo.
A menudo los problemas de soledad se pueden resolver mediante el fortalecimiento de habilidades sociales. “Un niño puede necesitar aprender a mirar a los ojos cuando habla, o a hablar mas fuerte que un susurro - o bajar la voz y no gritar”, dice Ollendick. Usted puede enseñar a un niño pequeño algunos “abridores de amistad”, como “Mi nombre es Mauricio. ¿Cuál es el tuyo? ¿Quieres jugar?”
“Una gran cantidad de niños que son solitarios no han dicho nunca algo bueno acerca de ellos mismos”, dice Matty Rodríguez-Walling profesor de Miami. “Si un niño solitario es experto en alguna tema - computadoras, por ejemplo - suelen haber otros estudiantes que quieran trabajar con él. Eso estimula la autoestima y ayuda al niño solitario a hacer amigos”.
No siempre es tan fácil encontrar la respuesta a los problemas de los niños con respecto a la escuela, como me sucedió con mi hijo. Los problemas pueden ser muy variados, en el artículo solo se hablan de dos razones. Yo tuve suerte.
Lo mejor cuando se desconocen las razones, es tomar el consejo de especialistas.
Publicado por Patricia Pérez Serapio el Saturday 15 de November de 2008. Categorizado en: Educación, Información, Orientación profesional
|

En los últimos años y a través de diversos medios hemos escuchado acerca de las “competencias”, principalmente en la educación de los niños basada en competencias.
Pero, comencemos por el principio, ¿qué son “competencias”?
Diversos autores han propuesto sus definiciones, entre las más importantes se encuentran:
-
Características subyacentes a un individuo, que están causalmente relacionadas con un rendimiento efectivo o superior.
-
Conjuntos de conocimientos, habilidades, disposiciones y conductas que posee una persona, que le permiten la realización exitosa de una actividad.
-
Características subyacentes de las personas que indican formas de comportarse o pensar, generalizables de una situación a otra, y que se mantienen durante un tiempo razonablemente largo
Desde un punto de vista educativo, una competencia es la capacidad de un ser humano para actuar de manera creativa, cooperadora, eficaz, eficiente, ética, pertinente, satisfactoria, sofisticada y transformadora; en un primer momento con las diferencias individuales y en un segundo momento en forma colectiva, mediante habilidades, aptitudes, destrezas y estrategias adquiridas en el curso de su existencia; integrando sus dimensiones y esferas del desarrollo: físico, cognitivo, emocional y social, con el fin de manejar y resolver necesidades, situaciones, desafíos, incertidumbres y problemas dentro y fuera de su contexto sociocultural.
¿Por qué es importante conocer acerca de la educación por competencias?
Actualmente todo programa educativo tiene implícita la necesidad de desarrollar competencias, es decir, que los niños puedan adquirir habilidades, destrezas y conocimientos específicos así como capacidad para establecer relaciones sociales y conciencia de la conservación del entorno.
Sin embargo, la educación de los menores no debemos abandonarla y restringirla únicamente a la escuela; desde la educación inicial, los padres de familia así como los educadores y todos los especialistas que estamos involucrados en el desarrollo de los infantes, necesitamos encontrar estrategias e instrumentos de aprendizaje que faciliten a los niños la adquisición y dominio de dichas competencias.
¿Cuáles son las competencias más importantes?
Las competencias que un individuo puede desarrollar son muy amplias y variadas, sin embargo podemos englobarlas en 4 importantes categorías:
-
Competencias cognitivas
-
Competencias físicas
-
Competencias emocionales
-
Competencias sociales
Debemos tomar en cuenta que cada individuo es diferente y poseerá mayores habilidades que otros para el desarrollo de alguna competencia en particular, sin embargo, es importante brindarles a los niños la oportunidad de experimentar en diversas áreas, permitirles el perfeccionamiento de sus áreas fuertes y apoyarlos para desarrollar aquellas competencias que por sus características personales les sean mucho más complejas.
¿Cómo apoyar a los infantes a desarrollar las competencias?
Como padres de familia y educadores, debemos ir preparando a los pequeños para enfrentarse a los nuevos modelos educativos y profesionales.
Los mejores instrumentos de aprendizaje para los menores son los más sencillos y accesibles, me refiero a:
-
Juegos
-
Cantos
-
Garabateo
-
Dibujos
-
Expresión corporal
-
Expresión oral
A través de éstos instrumentos podemos transmitir a los niños las habilidades básicas para el desarrollo de la escritura, el cálculo, así como destrezas, valores y actitudes requeridos para desarrollar y fortalecer las competencias que le permitan mantener relaciones familiares y sociales con respeto y dignidad, tomar decisiones debidamente informadas así como mejorar su calidad de vida y la de su entorno.
Los psicólogos de Unidos por la Familia, apoyamos a los padres de familia y educadores para que puedan contar con elementos, herramientas y estrategias que les permitan enfrentar los nuevos modelos educativos y por otro lado faciliten la tarea de educación infantil con la finalidad de lograr que nos pequeños obtengan los mejores beneficios que brindan los modelos actuales sin dejar de gozar los privilegios de la infancia.
No cabe duda que nos encontramos en un mundo cada vez más competitivo por lo que no hay tiempo que perder, debemos desarrollarnos y apoyar el desarrollo de nuestros niños utilizando todas las estrategias posibles. La pasividad ante los nuevos retos solo traerá consigo grandes y desfavorables desventajas para las nuevas generaciones.
Publicado por Patricia Pérez Serapio el Saturday 18 de October de 2008. Categorizado en: Autoestima, Importancia de la familia, Modificación de conducta, Terapia familiar
|
Por: Psic. Patricia Pérez Serapio
Cuando hablamos de autoestima nos referimos a la apreciación valorativa que tiene un individuo sobre sí mismo; el desarrollo de la autoestima está influenciado por el entorno social, académico y principalmente por el entorno familiar.
Los niños reciben mensajes verbales y no verbales, acerca de lo valiosos que son a través de nuestras conductas, acciones, actitudes y comportamientos; éstos mensajes no son voluntarios y se repiten en ocasiones día a día, de ahí la importancia de analizar qué mensajes estamos transmitiendo para saber si estamos fortaleciendo o destruyendo la autoestima de nuestros hijos.
¿Cómo puedo destruir la autoestima de mi hijo?
Todos los individuos tenemos necesidades psicológicas básicas tales como: el afecto, las caricias, el reconocimiento de nuestra existencia, etc; un niño buscará satisfacer dichas necesidades a través de los estímulos que recibe de sus padres.
Si los estímulos que recibe un niño son: rechazo, calificativos negativos (ej, tonto, travieso, etc.), y reconocemos su existencia únicamente cuando su conducta es negativa, entonces estamos en el mejor camino para lograr la destrucción de la autoestima.

Para hacerlo más eficiente, reforcemos con algunas frases destructivas:
- “mereces que nadie te quiera”
- “no sirves para nada”
- “inútil”
- “no deberías haber nacido”
- “siempre haces mal las cosas”
- “nunca pones atención”
Ahora agreguemos algunos mandatos falsos, haciendo hincapié en que nuestro cariño depende del logro de los mismos:
- “tienes que ser fuerte”
- “nunca debes llorar”
- “no debes equivocarte”
- “no me hagas perder el tiempo”
- “siempre debes obedecer”
Si después de esto, aún queda algo de autoestima en su pequeño, no se limite, puede usar las siguientes armas:
- Búrlese de sus sentimientos
- Humíllelo en público
- Minimice los problemas que el niño tenga
- Evite el contacto o las demostraciones de afecto lo más que pueda.
Como podrá darse cuenta, destruir la autoestima de un niño implica un arduo esfuerzo, requiere que sea constante y persistente, es necesario repetir los estímulos día a día, por lo menos durante un año para que los resultados sean duraderos.
¿Cómo puedo fortalecer la autoestima de mi hijo?
Fortalecer la autoestima es más sencillo de lo que parece, los niños buscan recibir afecto, caricias, el reconocimiento de su existencia, etc.
Podemos comenzar con abrazarlos y acariciarlos sin necesidad de un motivo especial, sin necesidad de esperar a que realice una conducta que nos agrade, sin esperar que obtenga las mejores calificaciones en la escuela, sin esperar un día específico, simplemente: abrácelos.

Dígale a su hijo “te quiero” tan frecuentemente como pueda, no espere a que su hijo satisfaga sus expectativas para decírselo, no espere que él lo infiera, simplemente: dígaselo.
Escuche las ideas de su hijo tanto como pueda, reconozca el valor de sus aportaciones, recuerde que para los niños todo es nuevo, están descubriendo el mundo y lo que a los adultos nos puede parecer obvio, para ellos es un descubrimiento.
Si le es posible, estimule a su hijo con frases como:
- “bien hecho”
- “la práctica hace al maestro”
- “gracias por tus aportaciones”
- “valoro tu opinión”
Como podrá darse cuenta, fortalecer la autoestima de su hijo no requiere demasiado esfuerzo, solo es necesario agregar un poco de paciencia, tolerancia, respeto y sobre todo amor.
Los padres de familia tenemos en nuestras manos la formación y desarrollo de nuestros hijos; es nuestra responsabilidad brindarles las mejores herramientas para enfrentar la vida; debemos enseñarles a vivir con espontaneidad; a mantener relaciones sanas y auténticas; a tener confianza en sí mismos y en los demás; a expresar sus sentimientos y reconocer los sentimientos de otros; pero sobre todas las cosas, debemos enseñarlos a amar.
Publicado por Especialista el Thursday 25 de September de 2008. Categorizado en: Información, Valores en la familia
|
Los valores son los principios ideológicos o morales por los que se guía una sociedad, estos emergen de la familia ya que esta es el núcleo esencial de la constitución de la personalidad de los niños, aquí se adquieren las primeras normas de conducta y de relación, vinculadas a lo que se considera un comportamiento moralmente bueno y a una adecuada relación de respeto con los demás.
Todos los valores que modela la familia, son asumidos por los niños en una primera etapa como un proceso lógico y natural de identificación con su medio social inmediato, que para él sintetiza el concepto del género humano; así los niños integrarán estos valores sin cuestionarlos.
Como padres, en la mayoría de las ocasiones al modelar las conductas y valores hacia nuestros hijos, no nos preocupamos por explicar el “por qué” es adecuado o inadecuado una conducta determinada, simplemente nos orientamos a través de la imposición a decir “esto no se hace” o “haz tal cosa” conforme a lo que pensamos que representa una actitud y un comportamiento adecuado.
Recordemos que nuestros hijos son nuestro reflejo, ellos aprenden en primer lugar lo que ven en casa, captan los mensajes y conductas que nosotros hacemos, por eso no podemos exigir “hijos modelo” cuando nuestro comportamiento es completamente opuesto a lo que pedimos. Es tal la influencia que tenemos en ellos ya sea de forma positiva o negativa que esta se proyectará en su desempeño académico, repercutiendo en su trayectoria escolar, su autoestima y su motivación.
Los valores adquiridos durante los primeros años de vida, resultan estar más arraigados en la estructura de la personalidad de los individuos y aunque es posible hacer cambios o variaciones, resultan difícil de cambiar. Es por ello que desde que comenzamos a educar a un niño, debemos ocupamos de explicar el porqué de lo bueno y de lo malo y de transmitirles a los pequeños los instrumentos necesarios para que ellos aprendan a valorar por sí mismos el entorno y su respuesta hacia el entorno.
Fomentar los valores es una responsabilidad compartida ya aunque es la familia la principal encargada, siempre interactuarán también la escuela, la sociedad y el individuo mismo, por lo tanto, la formación y desarrollo de los valores requiere de la participación y compromiso de todos.
Los invito a reflexionar en nuestras conductas y valores y darnos cuenta cómo estamos colaborando en el desarrollo e integración de los valores de nuestros hijos, familiares así como de nuestro entorno.