Desarrollo del lenguaje infantil

Publicado por Patricia Pérez Serapio el Monday 2 de March de 2009. Categorizado en: Educación, Infancia, Información, Orientación profesional, Terapia
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Desarrollo del lenguaje

¿Cómo podemos saber que el desarrollo del lenguaje de nuestros pequeños es adecuado?

Si bien es cierto que el lenguaje va evolucionando a diferente ritmo dependiendo de la estimulación que le brinde a su hijo, también es cierto que hay ciertos patrones comunes en cada etapa del desarrollo, por lo que a continuación expondré qué es lo que puede esperar de su pequeño en cada etapa:

1° a 3er. mes:

Le llaman la atención los sonidos y ruidos, intenta mirar hacia el lugar de donde proviene el ruido. Fuera del llanto no produce otro tipo de articulación, sin embargo observa y produce ruidos guturales, precursores del balbuceo.

4° a 6° mes:

Balbucea, hace gorgoritos y ríe. Al oír un ruido familiar, gira la cabeza no solo hacia los ruidos, también cuando escucha la voz de las personas.

7° a 9° mes:

Emite gran cantidad de vocalizaciones espontáneas, no necesariamente con significado pero los sonidos parecidos a una palabra regularmente son reforzados por los padres, por lo que el niño los repetirá y poco a poco lo llevará a formar las primeras palabras. A través de diversas posturas y expresiones faciales comienza a interactuar con su entorno.

10° a 12°:

El niño empieza a combinar los músculos del habla con los de la masticación. Con su facultad imitativa logra una vocaliazción articulada. Las palabras que surgen se dan a través de su conducta alimentaria. Responde a su nombre y es capaz de entender qué significa “no”. Posee una o dos palabras dentro de su lenguaje que utiliza para diversos objetivos.

1 año a 1 año y medio:

Escucha las palabras con mayor atención y repite las palabras familiares por imitación. Es capaz de obedecer órdenes. Al no contar con más de 2 o 3 palabras bien estructuradas, el niño trata de llamar la atención a través de toses y chillidos.

1 año y medio a 2 años:

Ha alcanzado a desarrollar alrededor de 10 palabras bien definidas. Puede llamar a sus padres, decir sí o no cuando le ofrecen algo. Acompaña el “no” con una sacudida de cabeza. Reconoce muchas figuras aún cuando no sea capaz de nombrarlas.

2 años:

El niño puede comprender alrededor de mil palabras, sin embargo, sólo expresa algunas de éstas en su comunicación. Le gusta llamarse a sí mismo por su nombre, entiende mejor las instrucciones con su nombre que cuando le dicen “tú”, le agradan las historias que lo incluyen o ver fotografías en donde aparece su imagen. Al contar sus experiencias las hace con mayor fluidez. Es capaz de diferenciar ciertos elementos básicos, como cuchillo de un tenedor y, a la vez la palabra “no” ya no se acompaña de una sacudida de cabeza sino que es capaz de utilizarlo en el plano de la lógica. “Este no es un tenedor, es un cuchillo”.

3 años:

Las palabras se convierten en instrumentos para designar conceptos, ideas y relaciones. El vocabulario aumenta rápidamente. El soliloquio (hablar solo mientras juega) y el juego dramático, tienen por finalidad desarrollar palabras, frases y organizar. Comienza a utilizar el lenguaje, interpretando al vendedor, al doctor, a papá, etc. El lenguaje es para él  un instrumento para manejar y ordenar el mundo.

4 años:

El plan del día: preguntar. Los interrogatorios parecen casi interminables. Es capaz de elaborar e improvisar varias preguntas, que se convierten en declaraciones. Su lenguaje es mucho más fluido y fácil. A veces habla con el sólo fin de llamar la atención. Le gustan mucho los juegos de palabras. No es capaz de construir estructuras lógicas coherentes, sino que combina hechos, ideas y frases. Puede sostener largas y complicadas conversaciones, como también puede contar una extensa historia, mezclando ficción con realidad.

5 años:

A esta edad surgen cambios importantes derivados de la interacción del niño con otros compañeros de escuela así como la estimulación de procesos de aprendizaje pedagógico que tienen como material básico el lenguaje. A estas alturas ya es capaz de integrar los elementos locutivos, fonológicos y gramaticales de modo “similar” al de los adultos. Ordena sintácticamente los elementos incorporados al habla, siendo su desarrollo dependiente de las influencias culturales del medio. En el aspecto semántico logra un dominio más adecuado de los adjetivos y adverbios relacionados con distancias cantidades y magnitudes.

Si usted nota que su hijo muestra diferencias significativas en la evolución de su lenguaje, no dude en acercarse a un especialista que pueda valorar el desarrollo y determinar el tratamiento adecuado para minimizar las diferencias y brindarle a su pequeño las habilidades necesarias para una vida saludable.

Manejo del Estrés Infantil

Publicado por Patricia Pérez Serapio el Friday 10 de October de 2008. Categorizado en: Control de estrés, Modificación de conducta, Problemas de conducta, Terapia familiar
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Por: Psic. Patricia Pérez Serapio

¿Pueden los niños estar estresados?, definitivamente sí.
Existen varios factores que pueden causar estrés en un niño, tales como: la posición que ocupa entre los hermanos, conflictos en la interacción familiar, dificultades para relacionarse en la escuela, exigencia excesiva de los padres por que obtengan un alto rendimiento académico, entre otros.

¿Cómo podemos darnos cuenta de que un niño está estresado?
El estrés es común en todos los individuos, es el motor que nos permite reaccionar y poner toda nuestra energía para huir o enfrentar situaciones de peligro, sin embargo, cuando nuestro organismo se encuentra por un periodo prolongado de tiempo estresado, los síntomas se verán inmediatamente reflejados en la motricidad, la tensión muscular es la más notoria impidiendo la libertad de movimientos de los niños; otro síntoma relevante es la ansiedad.

¿Por qué es importante aprender a manejar el estrés infantil?
Un estado prolongado de estrés, causa serias consecuencias en la salud de los niños por lo que es indispensable cuanto antes comenzar a enseñarles estrategias que les permitan manejar los síntomas y poder descargar la tensión y ansiedad acumuladas. Mientras más rápido aprendan las técnicas, mucho más rápido podrán emplearlas en los momentos adecuados.

¿Qué actividades son adecuadas para el manejo del estrés?
A continuación describiré algunas actividades que son fáciles de realizar pero que al mismo tiempo permitirán comenzar a descargar el estrés en los niños.

Actividad 1
Liberación de energía por medio del grito.

a) Pedir al niño que inhale profundamente y al exhalar debe gritar muy fuerte una “A” al tiempo que sacude todo su cuerpo, al terminarse el aire debe frenar completamente el movimiento.
b) Pedir al niño que inhale profundamente y exhale de golpe con un grito.

Actividad 2
Técnicas de respiración.

a) Pedir al niño que se siente en una silla con la espalda recta y las manos sobre sus muslos frente a un espejo. Pedir que inhale lentamente mientras se cuenta del 1 al 5 y comenzar a exhalar lentamente mientras se cuenta del 5 al 1.
b) Repetir el ejercicio con los ojos cerrados, indicar al niño que debe recordar su rostro como lo veía en el espejo.
c) Repetir el ejercicio con los ojos cerrados pero sin contar, pidiendo al niño que lleve su propia cuenta o ritmo con una duración similar al primer ejercicio.

Actividad 3
Interacción física con el niño.

a) Recostar boca abajo al niño sobre una colchoneta ligera colocada en una superficie plana (piso o mesa amplia). Pedirle al niño que realice respiraciones profundas.
b) Acariciar lentamente la cabeza, el cuello, los hombros, los brazos, la espalda, las piernas y los pies del niño mientras él continua respirando profundamente.
c) Leer un cuento o narración corta (preferentemente que transmita algún mensaje positivo) y solicitarle al niño que imagine los paisajes, los personajes y las reacciones de estos.

No olvidemos que los padres somos los responsables primeros del bienestar de nuestros niños. Ayudémoslos a mantener su equilibrio físico y emocional a través del amor y el fortalecimiento de sus valores.