Publicado por Patricia Pérez Serapio el Saturday 29 de November de 2008. Categorizado en: Educación, Importancia de la familia, Modificación de conducta, Orientación profesional, Problemas de conducta, Terapia familiar
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Una de las razones más comunes que encontrado durante mi práctica como profesionista por la que los padres de familia buscan atención o asesoría psicológica se debe a problemas con la conducta de sus hijos, principalmente en el ámbito escolar.
Los padres refieren que sus hijos son muy inquietos, usualmente regresan a casa después del colegio con los trabajos inconclusos, pierden sus útiles escolares, se distraen con facilidad, entre otros síntomas. Se muestran preocupados por saber si sus hijos son simplemente inquietos o padecen algún trastorno que les impida concentrarse o poner atención.
Comencemos por definir qué es el trastorno por déficit de atención (TDAH)
El TDAH se refiere a un patrón persistente de desatención presentado por un individuo y que puede estar acompañado de comportamientos impulsivos/hiperactivos. Éste trastorno es muy común ya que se estima que entre el 3 y 5% de los niños lo padece; en cuanto a los adolescentes y adultos la cifra es imprecisa.
Aunque comúnmente los síntomas de desatención vienen acompañados de comportamientos impulsivos/hiperactivos, también es posible que se presente con predominancia en alguno de ellos por lo que importante un adecuado diagnóstico.
¿Cómo saber si mi hijo tiene TDAH?
En muchas ocasiones, tenemos niños inquietos en casa, muy activos o negativos. Es posible también que los notemos distraídos en algunas ocasiones y que pensemos que es difícil controlarlos, sin embargo, es absolutamente normal que los pequeños presenten algunos de éstos comportamientos.
Un niño puede ser diagnosticado con TDAH si presenta por lo menos seis de los síntomas característicos y éstos han permanecido por un periodo considerable (mínimo 6 meses continuos) con una intensidad que no es coherente con su nivel de desarrollo.
Síntomas de desatención:
- No presta atención suficiente a los detalles o incurre en errores por descuido en las tareas escolares, en el trabajo o en otras actividades.
- Tiene dificultades para mantener la atención en tareas o en actividades lúdicas.
- Parece no escuchar cuando se le habla directamente.
- No sigue instrucciones y no finaliza tareas escolares, encargos, u obligaciones en el centro de trabajo.
- Tiene dificultades para organizar tareas y actividades.
- Evita, le disgusta o es renuente en cuanto a dedicarse a tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido.
- Extravía objetos necesarios para tareas o actividades.
- Se distrae fácilmente por estímulos irrelevantes.
- Es descuidado en las actividades diarias.
Síntomas de hiperactividad:
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A menudo mueve en exceso manos o pies, o se remueve en su asiento.
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A menudo abandona su asiento en la clase o en otras situaciones en que se espera que permanezca sentado.
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A menudo corre o salta excesivamente en situaciones en que es inapropiado hacerlo.
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A menudo tiene dificultades para jugar o dedicarse tranquilamente a actividades de ocio.
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A menudo «está en marcha» o suele actuar como si tuviera un motor.
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A menudo habla en exceso.
Síntomas de impulsividad:
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A menudo precipita respuestas antes de haber sido completadas las preguntas.
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A menudo tiene dificultades para guardar turno.
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A menudo interrumpe o se inmiscuye en las actividades de otros.
¿Por qué es importante llevar a mi hijo a una evaluación clínica?
Si usted cree que su hijo puede padecer este trastorno es importante que lo lleve a realizar una valoración clínica, ésta puede ser realizada por un médico especialista o por un psicólogo clínico. Es indispensable buscar ayuda profesional para comenzar a emprender acciones inmediatas y a brindarles el tratamiento adecuado.
¿Cómo puedo ayudar a mi hijo si tiene TDAH?
Convivir con un niño con TDAH no suele ser sencillo, es importante que los padres se armen de paciencia y hagan algunas adaptaciones a su estilo de vida para apoyar a sus hijos.
Algunas actividades que puede hacer son:
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Establecer un horario: Las actividades cotidianas que se repiten con la misma periodicidad permitirá que comience a organizar y estructurar mejor sus actividades. Programar horas fijas para levantarse, para jugar, para hacer la tarea, etc.
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Procure actividades cortas: Para que el niño logre concluir las actividades será importante que la tarea a realizar sea corta, una tarea más larga de lo que puede tolerar causará frustración o desinterés en el niño; poco a poco puede ir incrementando la duración de la actividad. Si se trata de una tarea escolar procure dividirla en partes y permita que tenga pausas para jugar o distraerse al concluir cada una de ellas.
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Establecer reglas sencillas y claras: Las reglas permiten comprender que toda acción negativa tiene una consecuencia por lo mismo deberá quedar establecido qué sucederá si se rompe alguna de ellas.
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Supervise continuamente las actividades del menor: permitirá que cuando el niño se disperse regrese nuevamente la atención a la actividad que debe concluir, así mismo, tendrá la oportunidad de felicitar a su hijo cuando logre completar cada tarea.
Hay muchas más estrategias que puede emplear, pero es importante contar con el respaldo profesional adecuado para hacer equipo y lograr la mejor calidad de vida para toda la familia, ya que cuando se encuentra un niño con TDHA en el hogar, definitivamente todos los miembros de la familia se ven involucrados.
Publicado por Patricia Pérez Serapio el Saturday 15 de November de 2008. Categorizado en: Educación, Información, Orientación profesional
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En los últimos años y a través de diversos medios hemos escuchado acerca de las “competencias”, principalmente en la educación de los niños basada en competencias.
Pero, comencemos por el principio, ¿qué son “competencias”?
Diversos autores han propuesto sus definiciones, entre las más importantes se encuentran:
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Características subyacentes a un individuo, que están causalmente relacionadas con un rendimiento efectivo o superior.
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Conjuntos de conocimientos, habilidades, disposiciones y conductas que posee una persona, que le permiten la realización exitosa de una actividad.
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Características subyacentes de las personas que indican formas de comportarse o pensar, generalizables de una situación a otra, y que se mantienen durante un tiempo razonablemente largo
Desde un punto de vista educativo, una competencia es la capacidad de un ser humano para actuar de manera creativa, cooperadora, eficaz, eficiente, ética, pertinente, satisfactoria, sofisticada y transformadora; en un primer momento con las diferencias individuales y en un segundo momento en forma colectiva, mediante habilidades, aptitudes, destrezas y estrategias adquiridas en el curso de su existencia; integrando sus dimensiones y esferas del desarrollo: físico, cognitivo, emocional y social, con el fin de manejar y resolver necesidades, situaciones, desafíos, incertidumbres y problemas dentro y fuera de su contexto sociocultural.
¿Por qué es importante conocer acerca de la educación por competencias?
Actualmente todo programa educativo tiene implícita la necesidad de desarrollar competencias, es decir, que los niños puedan adquirir habilidades, destrezas y conocimientos específicos así como capacidad para establecer relaciones sociales y conciencia de la conservación del entorno.
Sin embargo, la educación de los menores no debemos abandonarla y restringirla únicamente a la escuela; desde la educación inicial, los padres de familia así como los educadores y todos los especialistas que estamos involucrados en el desarrollo de los infantes, necesitamos encontrar estrategias e instrumentos de aprendizaje que faciliten a los niños la adquisición y dominio de dichas competencias.
¿Cuáles son las competencias más importantes?
Las competencias que un individuo puede desarrollar son muy amplias y variadas, sin embargo podemos englobarlas en 4 importantes categorías:
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Competencias cognitivas
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Competencias físicas
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Competencias emocionales
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Competencias sociales
Debemos tomar en cuenta que cada individuo es diferente y poseerá mayores habilidades que otros para el desarrollo de alguna competencia en particular, sin embargo, es importante brindarles a los niños la oportunidad de experimentar en diversas áreas, permitirles el perfeccionamiento de sus áreas fuertes y apoyarlos para desarrollar aquellas competencias que por sus características personales les sean mucho más complejas.
¿Cómo apoyar a los infantes a desarrollar las competencias?
Como padres de familia y educadores, debemos ir preparando a los pequeños para enfrentarse a los nuevos modelos educativos y profesionales.
Los mejores instrumentos de aprendizaje para los menores son los más sencillos y accesibles, me refiero a:
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Juegos
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Cantos
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Garabateo
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Dibujos
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Expresión corporal
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Expresión oral
A través de éstos instrumentos podemos transmitir a los niños las habilidades básicas para el desarrollo de la escritura, el cálculo, así como destrezas, valores y actitudes requeridos para desarrollar y fortalecer las competencias que le permitan mantener relaciones familiares y sociales con respeto y dignidad, tomar decisiones debidamente informadas así como mejorar su calidad de vida y la de su entorno.
Los psicólogos de Unidos por la Familia, apoyamos a los padres de familia y educadores para que puedan contar con elementos, herramientas y estrategias que les permitan enfrentar los nuevos modelos educativos y por otro lado faciliten la tarea de educación infantil con la finalidad de lograr que nos pequeños obtengan los mejores beneficios que brindan los modelos actuales sin dejar de gozar los privilegios de la infancia.
No cabe duda que nos encontramos en un mundo cada vez más competitivo por lo que no hay tiempo que perder, debemos desarrollarnos y apoyar el desarrollo de nuestros niños utilizando todas las estrategias posibles. La pasividad ante los nuevos retos solo traerá consigo grandes y desfavorables desventajas para las nuevas generaciones.
Publicado por Rafael Hernandez Palmer el Thursday 13 de November de 2008. Categorizado en: Autoestima, Información, Modificación de conducta, Orientación profesional
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Por: Psic. Juan Rafael Hernández Palmer

“El cemento que mantiene la unidad de una vida es la orientación o intencionalidad. Para que un adolescente y más todavía un adulto sean normales, necesita tener un objetivo definido, un camino que se dirija a lo que anhela. Este importante aspecto del sí mismo no existe en años anteriores. La principal característica de la adolescencia es la renovada búsqueda de la identidad de sí mismo. Mientras el muchacho no empiece a formar planes, no estará completado el sentido del sí mismo (self o identidad). En tales casos podemos afirmar que la personalidad es de tipo oportunista e inmadura”
Tales palabras fueron expresadas hace mas de treinta años por el reconocido psicólogo Gordon Allport (1), y desde entonces ha quedado latente el concepto de adolescencia tardía, que prontamente está destruyendo la frontera con la etapa conocida como adulto joven.
Una especie de Peter Pan que se niega a crecer y por ello a realizar cualquier acción que lo confronte con la vida y las responsabilidades propias de un adulto. Y de entre estas negaciones a madurar, el acto más significativo se relaciona con la toma de decisiones de la carrera profesional, tal como Havighurst señalaba en su propuesta de las tareas del desarrollo: si una tarea no estaba cumplida (en este caso la inserción al ambiente profesional a través de la etapa de formación y socialización laboral anticipatoria) entonces podríamos hablar de un eterno adolescente.
Mucho más recientemente Fernando Savater (2) cita a W.H. Auden quien subraya “el carácter infantil del ser humano, es decir expectante y tentativo. Esta perpetua adolescencia humana dota también a la especie de una singular tenacidad, de una obstinación a veces admirable y a veces temible”
Y es que el suceso puede llegar a ser bastante conflictivo en la vida de un muchacho quien ha estado acostumbrado a una forma de vivir y, como señala John Horrocks (3) “un adolescente está próximo al final de la infancia; tarde o temprano termina por entender que un día deberá ser responsable de su propio sustento. Además descubre que la indulgencia de la sociedad hacia él ha sido reemplazada por la premisa de que como adulto deberá pasar una gran parte de su tiempo en un trabajo remunerativo”
Ante todo ello, ¿qué pueden hacer los padres de familia junto con sus hijos para lograr que esta “perpetua adolescencia” camine por senderos más tranquilos?
Primeramente no podemos dejar de reconocer junto con Guillermo Ortiz (4) “Hay una distancia como del cielo a la tierra entre el adolescente de doce años y el de dieciocho años” Ciertamente cada uno tomará una perspectiva muy diferente sobre el proceso de elección de una carrera profesional, sin embargo en esencia se sigue el mismo proceso, ya que si lo que está de fondo en juego es la capacidad para tomar decisiones por parte de los muchachos será muy relevante ir generando esta capacidad que tiene la marcada característica de poder incrementarse.
Nuevamente con Guillermo Ortiz (4) podemos afirmar que “orientar al adolescente no quiere decir marcarle y hasta obligarle a seguir determinada carrera. El adolescente atraviesa por un período de desorientación por definición y no pueden dejar en manos de un tercero esta delicada tarea”.
Por su parte John Horrocks (3) es tajante al señalar: “Como determinantes de la elección ocupacional tenemos la influencia paterna y el prestigio social. Las presiones económicas, los deseos, expectativas de los amigos y familias empujan al adolescente a seleccionar ocupaciones situadas en los primeros lugares de la lista aprobada socialmente, ocupaciones que suelen conferir estatus social. Sin embargo Greenhaus informa que los individuos con autoestimación elevada tienden a considerar sus propias necesidades y atributos notables para determinar la satisfacción son su elección ocupacional, mientras que los individuos con autoestimación baja tienden a prestarle más atención a los indicios externos.”
Los psicólogos de UNIDOS POR LA FAMILIA compartimos con nuestros clientes la siguiente frase: TU DECIDES… Como una resultante entre dos vectores: factores internos y factores externos.
Los factores internos se caracterizan porque en gran medida todos están en el locus de control del adolescente, esto significa que no representan situaciones estáticas e inamovibles: Intereses, Personalidad, Habilidades, Conocimientos, Actitudes. Todos son factores susceptibles de cambio. El error más grave se centra en etiquetar al muchacho con alguna de las características previas.
Entre los factores externos tenemos por un lado la información académica vs. información profesional y por otro las condiciones económicas vs. las condiciones sociales y familiares.
Pero tales factores externos podrán equilibrarse o neutralizarse con factores internos, de esta forma tendrán que irse estableciendo criterios de regulación y aceptación de la realidad circundante, pero también, como decía Savater, tener la audacia para transformar esa realidad en aquello que deseamos fervientemente.
Implica, por supuesto, tener metas claras que puedan ser realistas y auto ajustables.
Al igual que los padres de familia, deseamos que los jóvenes sean capaces de distinguir que TOMAR UNA DECISION…
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Es un proceso de duelo por lo que se deja o abandona
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Implica una capacidad para cometer y aceptar errores
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Consiste en un proceso de asumir riesgos
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Obliga a desarrollar la confianza y el auto conocimiento
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Demanda superar temores
Coincidimos con, José Ignacio Alonso (5) en que hay que evitar en la toma de decisiones:
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Rapidez: tomar decisiones apresuradas
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Egoísmo: no considerar las consecuencias de nuestras acciones
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Aplazamiento: evadir
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Traslación: transferir a otra persona la facultad de decidir
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Inmediatez: considerar solo el corto plazo
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Reduccionismo: un ejemplo es elegir una profesión solo por un factor despreciando otros criterios
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Ceguera: no tener suficiente información
Y es que al igual que en todo proceso significativo en la vida del ser humano, se presentan distorsiones cognitivas (5):
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Percibir las cosas como todo o nada
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Convertir un dato o suceso en una ley general
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Fijarse en algunos detalles de la realidad y no en el contexto
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Realizar deducciones o conclusiones incorrectas
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Creer que las cosas son como uno siente
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Basarse en “deberías” irracionales e inflexibles
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Sentirse culpable de los actos de padres, hermanos o amigos
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Magnificar los problemas o minimizar las propias cualidades
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Evadir la responsabilidad y el control de nuestras vidas
Padres de familia y sus hijos podrían seguir los siguientes pasos para tomar decisiones sensatas (5):
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Acepta el reto
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Busca alternativas
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Formula un compromiso
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Mantén tu decisión
Sydney Jourard (6) señalaba que la elección vocacional está siempre marcada por temor, sensación actual de la identidad, expectativas de otras personas.
Por ello apoyamos a los jóvenes en las siguientes áreas:
A) Orientación Vocacional: para conocerse más a si mismo en sus competencias (habilidades, conocimientos y actitudes)
B) Orientación Profesional: para conocer las exigencias del mercado laboral y las ofertas educativas
C) Orientación Psicológica: para equilibrar y desarrollar situaciones emocionales, personales y familiares
D) Orientación Escolar: para mejorar capacidades de atención, retención y estudio
Conocedores de que en cualquier proceso de toma de decisiones se enfrentan algunos momentos de angustia y ansiedad que implica dejar todas las demás carreras y universidades para elegir sólo una, y para continuar su acompañamiento y reflexionar sobre el proceso vocacional estamos para apoyarlos.
Finalmente podemos afirmar junto con Erich Fromm (7): “Debemos adquirir conocimiento para elegir el bien, pero ningún conocimiento nos ayudará si hemos perdido la capacidad de conmovernos con la desgracia de otro ser humano, con la mirada amistosa de otra persona, con el canto de un pájaro, con el verdor del césped. Si el hombre se hace indiferente a la vida, no hay ya ninguna esperanza de que pueda elegir el bien. Entonces ciertamente su corazón se habrá <<endurecido tanto>> que su <<vida>> habrá terminado.”
BIBLIOGRAFIA CITADA:
(1) Allport, Gordon. La personalidad. España. Herder. 1970
(2) Savater, Fernando. El valor de elegir, Editorial Ariel. España 2003
(3) Horrocks, John E. Psicología de la Adolescencia. México Trillas, 1984 (reimp 1993)
(4) Ortiz González, Guillermo. Cómo orientar al adolescente. México sin fecha. Librería Parroquial de Clavería
(5) Alonso, José Ignacio y Cols. Psicología. España. McGraw -Hill, 2002
(6) Jourard, Sydney. La personalidad saludable. Editorial Trillas. México 1987 Obstáculos
(7) Fromm, Erich. El corazón del hombre. Fondo de cultura económica, México,1964 (reimp 1972)
OTRAS OBRAS CONSULTADAS:
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Frankl, Viktor. La presencia ignorada de Dios. Editorial Herder. España sexta edición 1986
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Nicol, Eduardo. Psicología de las situaciones vitales. Fondo de cultura económica, México,1963 (reimp 1975)
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Patterson, C.H.. Orientación autodirectiva y psicoterapia. Editorial Trillas, México,1970 (reimp 1977)