Destruyendo la Autoestima de mi Hijo

Publicado por Patricia Pérez Serapio el Saturday 18 de October de 2008. Categorizado en: Autoestima, Importancia de la familia, Modificación de conducta, Terapia familiar
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Por: Psic. Patricia Pérez Serapio

Cuando hablamos de autoestima nos referimos a la apreciación valorativa que tiene un individuo sobre sí mismo; el desarrollo de la autoestima está influenciado por el entorno social, académico y principalmente por el entorno familiar.

Los niños reciben mensajes verbales y no verbales, acerca de lo valiosos que son a través de nuestras conductas, acciones, actitudes y comportamientos; éstos mensajes no son voluntarios y se repiten en ocasiones día a día, de ahí la importancia de analizar qué mensajes estamos transmitiendo para saber si estamos fortaleciendo o destruyendo la autoestima de nuestros hijos.

¿Cómo puedo destruir la autoestima de mi hijo?

Todos los individuos tenemos necesidades psicológicas básicas tales como: el afecto, las caricias, el reconocimiento de nuestra existencia, etc; un niño buscará satisfacer dichas necesidades a través de los estímulos que recibe de sus padres.

Si los estímulos que recibe un niño son: rechazo, calificativos negativos (ej, tonto, travieso, etc.), y reconocemos su existencia únicamente cuando su conducta es negativa, entonces estamos en el mejor camino para lograr la destrucción de la autoestima.

Para hacerlo más eficiente, reforcemos con algunas frases destructivas:

  • “mereces que nadie te quiera”
  • “no sirves para nada”
  • “inútil”
  • “no deberías haber nacido”
  • “siempre haces mal las cosas”
  • “nunca pones atención”

Ahora agreguemos algunos mandatos falsos, haciendo hincapié en que nuestro cariño depende del logro de los mismos:

  • “tienes que ser fuerte”
  • “nunca debes llorar”
  • “no debes equivocarte”
  • “no me hagas perder el tiempo”
  • “siempre debes obedecer”

Si después de esto, aún queda algo de autoestima en su pequeño, no se limite, puede usar las siguientes armas:

  • Búrlese de sus sentimientos
  • Humíllelo en público
  • Minimice los problemas que el niño tenga
  • Evite el contacto o las demostraciones de afecto lo más que pueda.

Como podrá darse cuenta, destruir la autoestima de un niño implica un arduo esfuerzo, requiere que sea constante y persistente, es necesario repetir los estímulos día a día, por lo menos durante un año para que los resultados sean duraderos.

¿Cómo puedo fortalecer la autoestima de mi hijo?

Fortalecer la autoestima es más sencillo de lo que parece, los niños buscan recibir afecto, caricias, el reconocimiento de su existencia, etc.

Podemos comenzar con abrazarlos y acariciarlos sin necesidad de un motivo especial, sin necesidad de esperar a que realice una conducta que nos agrade, sin esperar que obtenga las mejores calificaciones en la escuela, sin esperar un día específico, simplemente: abrácelos.

Dígale a su hijo “te quiero” tan frecuentemente como pueda, no espere a que su hijo satisfaga sus expectativas para decírselo, no espere que él lo infiera, simplemente: dígaselo.

Escuche las ideas de su hijo tanto como pueda, reconozca el valor de sus aportaciones, recuerde que para los niños todo es nuevo, están descubriendo el mundo y lo que a los adultos nos puede parecer obvio, para ellos es un descubrimiento.

Si le es posible, estimule a su hijo con frases como:

  • “bien hecho”
  • “la práctica hace al maestro”
  • “gracias por tus aportaciones”
  • “valoro tu opinión”

Como podrá darse cuenta, fortalecer la autoestima de su hijo no requiere demasiado esfuerzo, solo es necesario agregar un poco de paciencia, tolerancia, respeto y sobre todo amor.

Los padres de familia tenemos en nuestras manos la formación y desarrollo de nuestros hijos; es nuestra responsabilidad brindarles las mejores herramientas para enfrentar la vida; debemos enseñarles a vivir con espontaneidad; a mantener relaciones sanas y auténticas; a tener confianza en sí mismos y en los demás; a expresar sus sentimientos y reconocer los sentimientos de otros; pero sobre todas las cosas, debemos enseñarlos a amar.

Manejo del Estrés Infantil

Publicado por Patricia Pérez Serapio el Friday 10 de October de 2008. Categorizado en: Control de estrés, Modificación de conducta, Problemas de conducta, Terapia familiar
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Por: Psic. Patricia Pérez Serapio

¿Pueden los niños estar estresados?, definitivamente sí.
Existen varios factores que pueden causar estrés en un niño, tales como: la posición que ocupa entre los hermanos, conflictos en la interacción familiar, dificultades para relacionarse en la escuela, exigencia excesiva de los padres por que obtengan un alto rendimiento académico, entre otros.

¿Cómo podemos darnos cuenta de que un niño está estresado?
El estrés es común en todos los individuos, es el motor que nos permite reaccionar y poner toda nuestra energía para huir o enfrentar situaciones de peligro, sin embargo, cuando nuestro organismo se encuentra por un periodo prolongado de tiempo estresado, los síntomas se verán inmediatamente reflejados en la motricidad, la tensión muscular es la más notoria impidiendo la libertad de movimientos de los niños; otro síntoma relevante es la ansiedad.

¿Por qué es importante aprender a manejar el estrés infantil?
Un estado prolongado de estrés, causa serias consecuencias en la salud de los niños por lo que es indispensable cuanto antes comenzar a enseñarles estrategias que les permitan manejar los síntomas y poder descargar la tensión y ansiedad acumuladas. Mientras más rápido aprendan las técnicas, mucho más rápido podrán emplearlas en los momentos adecuados.

¿Qué actividades son adecuadas para el manejo del estrés?
A continuación describiré algunas actividades que son fáciles de realizar pero que al mismo tiempo permitirán comenzar a descargar el estrés en los niños.

Actividad 1
Liberación de energía por medio del grito.

a) Pedir al niño que inhale profundamente y al exhalar debe gritar muy fuerte una “A” al tiempo que sacude todo su cuerpo, al terminarse el aire debe frenar completamente el movimiento.
b) Pedir al niño que inhale profundamente y exhale de golpe con un grito.

Actividad 2
Técnicas de respiración.

a) Pedir al niño que se siente en una silla con la espalda recta y las manos sobre sus muslos frente a un espejo. Pedir que inhale lentamente mientras se cuenta del 1 al 5 y comenzar a exhalar lentamente mientras se cuenta del 5 al 1.
b) Repetir el ejercicio con los ojos cerrados, indicar al niño que debe recordar su rostro como lo veía en el espejo.
c) Repetir el ejercicio con los ojos cerrados pero sin contar, pidiendo al niño que lleve su propia cuenta o ritmo con una duración similar al primer ejercicio.

Actividad 3
Interacción física con el niño.

a) Recostar boca abajo al niño sobre una colchoneta ligera colocada en una superficie plana (piso o mesa amplia). Pedirle al niño que realice respiraciones profundas.
b) Acariciar lentamente la cabeza, el cuello, los hombros, los brazos, la espalda, las piernas y los pies del niño mientras él continua respirando profundamente.
c) Leer un cuento o narración corta (preferentemente que transmita algún mensaje positivo) y solicitarle al niño que imagine los paisajes, los personajes y las reacciones de estos.

No olvidemos que los padres somos los responsables primeros del bienestar de nuestros niños. Ayudémoslos a mantener su equilibrio físico y emocional a través del amor y el fortalecimiento de sus valores.