¿Cuándo buscar ayuda para mi hijo?

Publicado por Patricia Pérez Serapio el Sunday 1 de March de 2009. Categorizado en: Adolescencia, Información, Modificación de conducta, Orientación profesional, Problemas de conducta
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Psicología

Generalmente, los padres son los primeros en darse cuenta cuando uno de sus hijos manifiesta algún problema emocional o de comportamiento. Aun así, la decisión de buscar ayuda profesional puede ser difícil y dolorosa para el padre/madre.

El primer paso antes que nada, es tratar de hablar sinceramente con su hijo acerca de sus sentimientos, a menudo, cuando es una situación poco compleja, ésta puede ser la mejor solución. En otras ocasiones, puede requerir la intervención de un especialista.

A continuación se enlistan algunas señales que le pueden indicar cuándo es necesario buscar ayuda de un especialilsta:

EN NIÑOS:

  • Cambios negativos importantes en el rendimiento académico. 
  • Malas calificaciones en la escuela, a pesar de hacer un esfuerzo notable. 
  • Mucha preocupación o ansiedad excesiva, lo que puede manifestarse en su resistencia para asistir a la escuela, al acostarse a dormir o al participar en aquellas actividades normales para un niño/niña de su edad. 
  • Hiperactividad, inquietud, movimiento constante mas allá del juego regular. 
  • Pesadillas persistentes. 
  • Desobediencia o agresión persistente (de más de 6 meses) y conducta de oposición provocativa hacia las figuras de autoridad. 
  • Rabietas frecuentes e inexplicables.

EN ADOLESCENTES

  • Cambios marcados en el aprendizaje en la escuela. 
  • Dificultad para enfrentarse a los problemas, situaciones o actividades diarias. 
  • Cambios significativos en hábitos de dormir y/o alimenticios. 
  • Frecuentes quejas físicas. 
  • Estado depresivo manifestado por un estado de ánimo y actitud persistentemente negativo, con frecuencia acompañado de apetito pobre, dificultad en el dormir e ideas relacionadas con la muerte. 
  • Abuso de drogas o del alcohol. 
  • Miedo intenso a tornarse obeso sin tomar en cuenta su verdadero peso al presente, purgar los alimentos o restringir el comer. 
  • Pesadillas persistentes. 
  • Amenazas de hacerse daño a sí mismo o hacerle daño a otros. 
  • Comportamiento de inflingirse heridas o autodestructivo. 
  • Arranques frecuentes de ira y agresión. 
  • Amenazas de irse del hogar. 
  • Violación persistente de los derechos de otras personas de forma agresiva o no agresiva; reto a la autoridad, ausencia a escuela, robos o vandalismo. 
  • Pensamientos, creencias y sentimientos extraños o comportamiento poco usual.

Es importante que como padres oberven el comportamiento de sus hijos y detecten a tiempo los cambios que ocurren para poder intervenir a tiempo, no debemos esperar a que las cosas cambien por sí solas, en muchas ocasiones lo que podemos ver como cambios de conducta, para nuestros hijos son crisis difíciles de superar sin ayuda profesional.

“Día de la Familia”

Publicado por Patricia Pérez Serapio el Categorizado en: Importancia de la familia, Información, Valores en la familia
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Día de la familia

Desde 2005, el primer domingo de marzo en México celebramos el “Día de la Familia”

Esta conmemoración surge a partir de la firma del “Compromiso de Fomento a la Unidad de la Familia” entre la Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión y el Consejo de la Comunicación.

El objetivo del “Día de la Familia” es transmitir los valores representativos de la familia para resaltar la trascendencia social de la familia y edificar una cultura sólida basada en los valores primarios, para ello se han involucrado: el gobierno, escuelas, empresas, medios de comunicación, organizaciones no gubernamentales, asociaciones privadas, etc.

Si desea conocer más acerca de éste proyecto o de las actividades que tienen para la familia, le invito a ingresar al sitio web: http://diadelafamilia.com.mx/

 

Motivos por los que “yo adolescente” debería asistir a psicoterapia

Publicado por Melba el Saturday 14 de February de 2009. Categorizado en: Adolescencia, Educación, Terapia
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Posiblemente te has preguntado alguna vez si lo que estás viviendo (pensamientos, sentimientos y acciones) en esta etapa de tu vida como adolescente es normal o, por lo contrario, te sientes confundido (a) y crees que tal vez es necesario buscar alguna ayuda externa. Pues bien, el objetivo de este artículo es precisamente servirte de guía para saber si es recomendable que tú o alguno de tus amigos (as) o familiares asistan a psicoterapia.

Antes de comenzar es importante recordar que la adolescencia es un periodo de la vida que oscila entre la niñez y la adultez, cuya duración y existencia han sido discutidas y definidas como época de crisis. La biología, la psicología y la interacción social del individuo se ponen en crisis (González Núñez, 1986). Así, las tareas fundamentales de esta etapa son la formación de la identidad, la separación de los padres, la elección vocacional y la elección de pareja.

Desde el punto de vista psicoanalítico, las características más importantes de un adolescente son las siguientes: tiene una gran cantidad de energía, existe un aumento cuantitativo en sus impulsos (un Ello fuerte), debilidad del Superyó (moral y valores) y del Yo (juicio y razón); por último, tiene una sensación de vacío (sentimientos de soledad y tristeza).

Motivos de consulta (causas)

Considerando la descripción anterior sobre la adolescencia, a continuación se describen los motivos de consulta por los que un adolescente debe asistir a psicoterapia.
 
De once a catorce años:

En esta edad empieza la pubertad y la adolescencia. Son más introspectivos, los cambios corporales y sexuales acaparan su atención, desean estar más tiempo solos, le dan más importancia a los eventos que suceden y son muy sensibles a cualquier crítica.

  • Dificultad para relacionarse: un niño de once años que no tiene amigos, que no se le ve con frecuencia con un grupo de compañeros indica que no se ha desarrollado apropiadamente. En esta edad es normal que se interesen intensamente en otro amigo, pero la dedicación a un amigo en particular, no debe de ser exclusiva, al grado de no tolerar la presencia de un tercero o rechace cualquier participación grupal.
  • Aumento o pérdida de peso: cuando el niño come en exceso indica algún problema o manifestación de ansiedad. Es cierto que en la adolescencia, en especial los hombres, muestran un aumento de apetito y comen más comparado con los adultos, pero alarma cuando comen aún más de lo que es típico para esta edad. En esta clasificación se ubica también la bulimia, las personas que la padecen son las que con frecuencia vomitan después de comer compulsivamente. En el extremo opuesto, se encuentran los adolescentes que pierden mucho peso lo cual indica que puede existir un problema que varía desde la depresión a la anorexia nerviosa. En el rango intermedio los adolescentes, con frecuencia, se alimentan mal y en forma desbalanceada, pero no debe ser motivo de preocupación, a menos que coman tan mal que pierdan peso, tengan cansancio y padezcan insomnio u otros síntomas, en cuyo caso hay un disturbio significativo.
  • Onicofagia: es cuando en esta edad continúan mordiéndose las uñas en forma excesiva de manera que se vean lastimadas. La ansiedad en cualquiera de sus manifestaciones deber ser tomada en cuenta.
  • Rebelión excesiva: la rebelión es un síntoma que es necesario atender, sin embargo, es difícil encontrar la distinción entre la normalidad y la patología. Es importante para el adolescente rebelarse, incluso no es normal que sea tan dócil, que nunca cause problemas en la familia. El adolescente debe empezar a explorar los límites de su hogar, de su propia conducta, de su cuerpo y la sociedad. Sin embargo, si la rebelión es excesiva y constante, cuando parece que nunca puede descansar, que siempre tiene que llevar la contra, indica que está teniendo más problemas de lo que es común.
  • Descenso de rendimiento escolar: hay algunos jóvenes que durante su niñez tuvieron un buen aprovechamiento escolar, pero en la adolescencia empieza a bajar su rendimiento. El fracaso escolar es un indicador sensible de que necesita ayuda y atención.
  • Tristeza o depresión: la falta de interés en la vida, una constante tristeza a esta edad no es normal. Se subraya la palabra constante porque durante la adolescencia muchos jóvenes entran en periodos por días, en que les parece que la vida no es atractiva, que todo es tan aburrido que no hay nada bueno que hacer. No tienen amigos y hay quejas frecuentes de lo triste que es la vida. Sin embargo, si esas quejas y esa actitud se prolongan por más de una semana o son acompañadas por pérdida de apetito, sueño y otros síntomas, se debe estar alerta y considerar una evaluación psicológica. Este cuadro es significativo en todas las edades principalmente si existe riesgo de suicidio.
  • Relaciones inapropiadas a la edad: jugar con niños más pequeños esporádicamente es hasta saludable, pero jugar exclusivamente con ellos y sentirse incómodo con los de su edad, es un indicador de que el adolescente tiene problemas para crecer.

De catorce a diecisiete años

  • Falta de disciplina: en este periodo, en la segunda parte de la adolescencia, el joven normal reconoce la necesidad de algunos límites y reglas en el hogar. La falta de capacidad de aceptar esto y el considerar que no tiene por qué respetarlas, y en verdad no se siente parte del hogar, por eso no acata disciplina alguna, se observa sólo en jóvenes que están pregonando su inadaptación.
  • Retraimiento en la fantasía: en esta edad, especialmente las mujeres se refugian en sus propios pensamientos, ideas y fantasías y aunque normal, también puede ser una de las primeras indicaciones de problemas graves en adolescentes. Por tanto, no debe transcurrir mucho tiempo sin atención, sobre todo, si se retraen del contacto social y se sumergen en su mundo interno.
  • Aislamiento: de igual forma si prefiere estar en su propia recámara, no salir, no hablar por teléfono o estar incomunicado indica dificultades en sociabilidad. Problemas en las relaciones interpersonales resultan muy dolorosas y la falta de aceptación y rechazo produce intensa ansiedad, especialmente si las dificultades son para relacionarse con el sexo opuesto. Esta área es en extremo sensitiva para el adolescente y es el termómetro más claro para medir la necesidad de ayuda.
  • Abuso de drogas: el uso de estupefacientes en general o de drogas incluyendo marihuana, es una señal de alarma. Se considera uso cuando se sobrepasa el fenómeno de exploración que hacen los jóvenes en su ambiente. Si fuman o beben alcohol esporádicamente, por ejemplo en una fiesta, no es signo de alarma pero si lo hacen con frecuencia están llamando la atención de su problema.
  • Pasividad: los jóvenes que aún no pueden defender sus propios derechos y responden a sus conflictos con llanto, pasividad o sometimiento, indican que requieren ayuda. Tanto en el círculo familiar y nuclear ya extendido y también con los amigos.
  • Falta de interés e inhibiciones: es esperado que entre los catorce y diecisiete años desarrollen intereses intelectuales y culturales fuera de la casa y presten atención a algo más que la televisión y el cine. El joven que no disfruta de bailes, teatro, conciertos, arte o deportes, muestra que sus intereses no se han ampliado en forma normal y posiblemente sea producto de conflictos, por lo que necesita atención.
  • Discrepancia entre habilidades y logros: en esta edad es normal que los adolescentes crean que no van a tener éxito en la vida, esto en ocasiones es reforzado por algunos padres cuando les dicen que serán unos fracasados. No obstante, si esos miedos son excesivos y el joven piensa que no va a poder cursar una carrera, no se casará, incluso no podrá cumplir con las aspiraciones de sus padres; cuando en realidad éstos no lo perciben así, ni esperan tanto de los hijos, indica que son sus propias expectativas las que quizás están muy altas y que existe un conflicto entre lo que desean y lo que pueden hacer.
  • Interés exclusivo en la escuela: el joven que se interesa exclusivamente en la escuela y sólo se dedica a ella, no tiene amigos y no sabe cómo emplear los momentos de recreo o de placer, preocupa tanto como el que está fracasando en la escuela. Es importante señalar que alumnos que son excelentes estudiantes, trabajan bien y cumplen sus tareas, también pueden tener problemas.
  • Necesidad de aprobación constante: si necesita la aprobación de sus padres hasta para las decisiones más pequeñas, indica que no ha podido lograr la suficiente separación de ellos. En esta etapa empiezan a hacer sus propias iniciativas, por ejemplo, qué regalos desean para un amigo o amiga, asistir o no a  un baile, participar en algún deporte o pertenecer a un grupo de adolescentes. Deben ser capaces de enfrentarse a una elección vocacional y relacionarse socialmente, en especial con el sexo opuesto. Si esto no sucede y permanece muy dependiente es necesario solicitar una evaluación psicológica.

BIBLIOGRAFÍA

  1. González Núñez, J. J., Romero, J., y De Tavira, F. (1986). Teoría y técnica de la terapia psicoanalítica de adolescentes. México: Trillas.
  2. Rangel, D. E. (1996). Psicoterapia infantil: un enfoque psicoanalítico. México: Cuéllar.

DATOS DE LA AUTORA

Melba Álvarez Martínez.

Licenciada en Psicología (UNAM). Maestría en Psicoterapia Psicoanalítica Infantil (IIPCS). Psicoterapeuta psicoanalítica (niños, adolescentes y adultos)

Conducta antisocial en mi hijo adolescente

Publicado por Patricia Pérez Serapio el Wednesday 11 de February de 2009. Categorizado en: Adolescencia, Educación, Trastornos
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antisocial

La adolescencia es una etapa de grandes cambios fisiológicos, psicológicos y sociales. Todos los adolescentes atraviesan por diversas crisis para adaptarse a los nuevos cambios, sin embargo este proceso es enfrentado de manera muy distinta por cada adolescente ya que dependerá de diversos factores externos e internos.

En general, la mayoría de los adolescentes logra adaptarse dentro de los parámetros esperados de la sociedad, sin embargo, algunos de ellos presentan comportamientos que podemos denominar “antisociales” y en algunos casos conductas “delictivas”.

Las circunstancias económicas y sociales actuales, generan la oportunidad para el desarrollo de conductas antisociales en los adolescentes, sin embargo, diversos investigadores coinciden en que no es solo consecuencia de los factores ambientales como el cine, la televisión, la prensa, la calle, la escuela e incluso la misma familia; sino que además interviene un tipo de personalidad que facilita la desinhibición de los impulsos agresivos.

En general, la conducta antisocial suele comenzar a presentarse a partir de los 15 años, aunque en ciertos casos podemos observar éste tipo de conducta desde la infancia.

¿Qué es una conducta antisocial?

Por conducta antisocial se entiende una conducta que molesta y altera a los demás, pero no es ilegal. Puede alterar la paz pública pero sin caer en la delincuencia.

Una conducta delictiva es aquella que afecta la integridad de los demás y se encuentra clasificada como delito.

¿Cómo puedo saber si mi hijo tiene un trastorno antisocial?

Existen algunos criterios básicos para poder clasificar si la conducta presentada por el adolescente se trata de un trastorno de personalidad:

Un patrón general de desprecio y violación de los derechos de los demás que se presenta desde los 15 años en tres o más de las siguientes conductas:

1. Fracaso para adaptarse a las normas sociales en lo que respecta al comportamiento legal, como lo indica el perpetrar repetidamente actos que son motivo de detención.

2. Deshonestidad, indicada por mentir repetidamente, utilizar un alias, estafar a otros para obtener un beneficio personal o por placer.

3. Impulsividad o incapacidad para planificar el futuro.

4. Irritabilidad y agresividad, indicados por peleas físicas repetidas o agresiones.

5. Despreocupación imprudente por su seguridad o la de los demás.

6. Irresponsabilidad persistente, indicada por la incapacidad de mantener un trabajo con constancia o de hacerse cargo de obligaciones económicas.

7. Falta de remordimientos, como lo indica la indiferencia o la justificación del haber dañado, maltratado o robado a otros.

Es muy importante que si usted considera que su hijo está presentando algunos de los criterios mencionados, busque acercarse a un profesional en el área, quien podrá realizar un diagnóstico adecuado a través de diversas herramientas, así como le guiarán en el tratamiento adecuado.

Por otro lado, es importante recordar que los padres tienen la responsabilidad de educar y guiar a los hijos para formar individuos responsables con su entorno y con la sociedad.

¿Cuándo llevar a su hijo(a) a psicoterapia?

Publicado por Melba el Thursday 29 de January de 2009. Categorizado en: Información, Orientación profesional, Problemas de conducta, Terapia familiar
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enuresis

La respuesta a esta interrogante es bastante amplia, es por esto que en el presente artículo trataré de exponer solamente las causas más comunes por las cuales un niño de entre 3 y 11 años es llevado a psicoterapia. Luego de exponer dichas causas, se explica qué es la psicoterapia y en qué consiste la psicoterapia de juego, ya que es ésta (en mi opinión y experiencia) la más indicada para un niño.

Así, se pretende que esta información sea útil para que usted observe cuidadosamente a su hijo(a) y decida si es necesario un tratamiento psicoterapéutico.

Causas

A continuación, se describen las causas más comunes por las que un niño es llevado a psicoterapia:

1. Agresividad: golpear constantemente a las personas que lo rodean (hermanos, compañeros, etc.).
2. Aislamiento: no tiene amigos, es decir, presenta dificultades para relacionarse con los demás.
3. Eventos significativos: divorcio de los padres, muerte de algún familiar cercano, nacimiento de un hermano (a), cambios de casa y escuela, intervenciones quirúrgicas, etc.
4. Dificultades en el aprendizaje: bajo rendimiento escolar. En esta clasificación, se encuentran también el déficit de atención y la hiperactividad (aunque se debe aclarar que éstos son diferentes y para diagnosticarlos de manera adecuada se deben realizar pruebas neurológicas y psicológicas).
5. Trastornos del sueño: pesadillas constantes, sonambulismo, insomnio.
6. Dificultades en la identificación psicosexual: confusión en la identidad sexual.
7. Enuresis diurna o nocturna: dicho comúnmente es hacerse pipí en los calzones, ya sea durante el día y/o la noche.
8. Encopresis diurna o nocturna: hacerse popó en los calzones, ya sea durante el día y/o la noche.

Es importante mencionar que todas estas causas se convierten en una señal de alarma cuando le restan al niño una adecuada adaptación a su medio ambiente (familiar, escolar y social).

Psicoterapia

La psicoterapia es “una de tantas formas de tratamiento por medio del cual se trata de resolver problemas de una naturaleza emocional partiendo de que la persona que se dedica a dar ayuda psicológica debe estar capacitada y entrenada. El psicoterapeuta establece una relación profesional con el paciente con el objeto de remover, modificar o retardar síntomas existentes, de mediar patrones de conducta desajustada, y de promover crecimiento y desarrollo positivo de la personalidad”. (Wolberg, 1967)

Así, la psicoterapia es una alternativa de tratamiento cuando se presentan dificultades en el desarrollo normal de un niño. Sin embargo, es recomendable la psicoterapia de juego debido a diferentes factores.

Los investigadores dedicados al estudio del niño han llegado a la conclusión de que el juego es el mejor camino para analizar y comprender la conducta infantil. “El juego requiere un gasto de energía mediante el cual el niño va fomentando la capacidad para desarrollar habilidades físicas. Además, le permite poseer más contacto con la realidad externa que le rodea, facilitándole la diferenciación de sus puntos de vista que propician su identificación”. (Padilla, 2003).

Para la psicoterapia infantil es fundamental la utilización del juego, por ser éste colectivo y simbólico y porque sirve como intento para regirse ante la vida y ante los padres. También, el juego es un medio por el cual se puede llegar a diagnosticar al niño, ya que al jugar manifiesta la naturaleza de su personalidad y su carácter –sin ficción ni hipocresía-; su temperamento y reacciones.

Según Erikson (1980), el gran énfasis que los psicoterapeutas dan al juego se basa en su reconocimiento de que los niños pequeños están limitados en su capacidad para comunicar sus problemas de la manera en que los adultos lo hacen. Así que, en la psicoterapia infantil, las situaciones de juego son oportunidades para que el niño externe sus problemas, los traslabore y llegue a resolverlos. Entonces, la labor del psicoterapeuta deberá ser observar y comprender dichos problemas y además ayudar al niño a resolverlos.

BIBLIOGRAFÍA

1. Erikson, E. (1980). Infancia y sociedad. México: Paidós.
2. Padilla, V. M. T. (2003). Psicoterapia de juego. México: Plaza y Valdés.
3. Wolberg, L. R. (1967). The technique of psychotherapy. Nueva York: Grune and Stratton.

DATOS DE LA AUTORA

Melba Álvarez Martínez.

Licenciada en Psicología (UNAM). Maestría en Psicoterapia Psicoanalítica Infantil (IIPCS). Psicoterapeuta psicoanalítica (niños, adolescentes y adultos)